Sho

Le train, la gare, les gens

Si va a ver Europa, veala en Tren. Eso me dijeron.


El Martes, tomé mi primer tren. Casi lo pierdo. De fijo va a perder un tren, me dijeron. Todavía invicta supongo.

Medio dormida todavía, ansiosa definitivamente, intimidada como nunca.

Me senté, escribí mi siguiente parada en mi pase de tren: Bruxelles. Cada día esta cosa se hace más real. Iba a Bruselas sola en un tren. Sola yo con mi francés que suena marciano. Pero ahí iba, la pequeña Nicole tamaño pitufo en un tren sola para Bruselas.

Veronique me habia mandado con un termo de té y un par de tartines (sandwich, en este caso de nutella). La pequeña Nicole tamaño pitufo no come cuando se siente intimidada por una situación. Lo bueno es que la Nicole pitufa si se distrae y el paisaje belga puede hacer el truco.
Planicies. Todo el valle del Meuse se extiende a mi derecha, la Meuse esta a mi izquierda. Planicies que todavía tienen las marcas de haber sido cosechadas hasta donde el ojo puede ver, las gordas vacas belgas pastan. El tren se detiene, colegiales apagan sus cigarros y suben al tren. Colegiales que en muchos casos sobrepasan mi misero metro 58 de altura.

Planicies y pequeños pueblos invaden la vista. No son pequeños pueblos, son ciudades casi, pero aquí en belgica las ciudades con sus casas de ladrillo rojo de dos pisos y sus jardines hacen que ciudades parezcan típicos pueblos de postal. De vez en cuando, las praderas se ven invadidas por largos campos de arboles de pera, de cultivos de maíz. Y luego, Ciudad, casitas de ladrillo rojo, blanco y gris, estación de tren, parkings llenos de autos compactos, la Meuse.

Es bonito la Meuse. Pasan los barcos que llevan alguna clase de arena oscura. Largos barcos con un auto, compacto por supuesto, y montículos de arena negra. Algunos se desplazan, otros estan siendo llenados, otro están detenidos a las orillas del río. Otra ciudad.

De pronto, uno de esos edifcios gallinero cuadrado de no sé cuantos pisos sin personalidad me mancha el paisaje. Siempre tienen esos colores sin vida, tonos de beige, tonos de gris, nunca dicen nada. Son edificios muertos, construidos unicamente para que quepa la mayor cantidad de gente posible. Detrás vienen las particulares casas de ladrillo rojo, con huertas detrás, de dos pisos, luego de tres pisos, luego de 4 pisos. Ladrillo blanco y rojo cubre el paisaje.

Paralelo a la línea del tren pasamos huertas, casas típicas que dejan de ser casas y se van convirtiendo en apartamentos mientras más avanzamos. Más edificios gallinero se asoman. De pronto, el sol se refleja en un muro de ventanas. Un gran edificio moderno de por lo menos 12 piso se separa de la linea del tren por un parking lleno de compactos.

Estoy en Bruselas.
Sinuosas calles de edificios de ladrillo rojo chocan con gallineros beige mientras que el metal y el vidrio de los edificios modernos parece insertado extrañamente en la ciudad.

Le pregunto al señor frente a mí, usa saco y corbata mientras escucha su iPhone, si el sabe cual parada es la estación central. Me dice que es la que le sigue a Nord. Merci Beaucoup monsieur, de mis pocas frases no marciano.

Cuando estoy en algún lugar nuevo, suelo solo ver los letreros de información, buscar cosas o simbolos que pueda recordar por si me pierdo. Muy pocas veces miro al suelo. Incluso si estoy acompañada. Si no hubiera tenido que amarrarme los cordones no hubiera notado a la mujer con el cabello completamente cubierto y su bebé que pedía dinero. Para cuando la ví ya eran las 5:30 de la tarde, y en su vaso no habían suficientes euros como para comprar una comida en el quick más cercano (Un McDonald's pero francés). Si no hubiera tenido que buscar un afiche de horarios, no hubiera notado al joven que detenía a gente en la acera para pedirle dinero, ni que la música no venía de los parlantes, pero de otro hombre que tocaba el saxofon frente a una entrada de la estación. En menos de 12 horas, descubrí que hay problemas que son universales. Even in the first world, not all that you see is gold.

Me preguntó si los belgas lo verán, si se detendrán a verlo. Todo el mundo corre a su anden, la gente parece interesada unicamente en cuando sale el tren, ¿esta a tiempo?, ¿esta atrasado? ¿cuál es el anden? Me pregunto cuantos tuvieron que detenerse un segundo,

I don't think I was made to permantly be in the first world. No me gustaría ser la clase de persona que no se detiene, que no lo nota. Ahora que lo pienso, en el tercer mundo tampoco lo notamos, tampoco nos detenemos... Otro problema universal.

Sorry, got no pictures.

1 comentarios:

Mariocr (Uro) dijo...

Pos si, mi pequeña Nicole tamaño pitufo... Hay problemas universales... Desde la pobreza, hasta la indiferencia...

Debe ser lindo andar en tren por aquellas praderas, mientras otros tanto hablan entre si, y ves por la ventana un mundo diferente al tuyo... Un mundo diferente a la vida que habías tenido (o tal vez no tanto)...

Entre esos dos mundos, los problemas son los mismos... Y también los restaurantes de comida rápida... Y vos lo notaste,mi pequeña Nicole tamaño pitufo

Ahora solo a esperar la foto del hombre que llega todas las tardes a la estación central a hilar notas con su saxofon...

Por contarme como se vive del otro lado del Atlántico,
merci beaucoup, mademoiselle (te lo dijo en francés no marciano)

El award que me dio Carliux (MUA!)

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Awarded by Auxiliadora to Nicole